uno de los aspectos principales de los municipios que componen la Mancomunidad Turística del Maestrazgo es la gran legado gastronómico que estos pueblos atesoran y que han sabido preservar a lo largo del tiempo para el disfrute de los visitantes que se acercan a estas tierras atraídos por este importante elemento de la cultura e idiosincrasia de nuestras gentes.
La acción humana en el Maestrazgo ha tenido (y tiene) dos facetas, una de degradación del medio en el que está inmerso y otra de reconstrucción y protección del mismo. El hombre a lo largo de la historia ha modificado paisajes, creado pueblos de gran belleza, introducido especies vegetales y animales, con lo que ha modelado toda una serie de tradiciones culinarias fruto de las cuales es la cultura gastronómica existente en la actualidad. El hombre es, por lo tanto, quien ha construido el rico paisaje gastronómico que el Maestrazgo turístico ofrece a los viajeros. Los hombres han labrado los campos y criado especies animales que como los corderos y el ganado porcino fundamentan una cocina contundente de acuerdo con el recio paisaje y un clima que, sobre todo en el invierno, invita a unos platos fuertes aportadores de toda la sapiencia de la saludable y rica cocina del área mediterránea en la cual se encuentra nuestra zona geográfica.
La cocina de esta tierra está siempre apoyada en sencillas pero experimentadas recetas y en la contrastada calidad de las materias primas naturales y autóctonas que en ellas se utilizan. Poseemos tanto ricas ollas, caldos, pucheros y estofados, como platos en los que se funden las carnes de caza, con el rico ternasco o la gran variedad de los productos porcinos que se condimentan o acompañan con el excelente (uno de los mejores, si no el mejor del mundo) aceite de oliva; de variadas especies de setas, hierbas aromáticas o de la preciada trufa (muy abundante en estas tierras) y que tiene en la ciudad de Morella, cuando es época de recolección, un importante mercado de este producto tan apreciado por los gastrónomos de dentro y fuera del Maestrazgo turístico.
Mención aparte merecen el sabroso cordero y los productos derivados del cerdo. El primero tiene en estas tierras un sabor peculiar que le dan los pastos abundantes en hierbas aromáticas (tomillo, romero, ...) en los que está criado y que podemos paladear tanto en las sencillas chuletas a la brasa como en el elaborado ternasco trufado; del segundo, del que existe toda una serie de tradiciones culturales en torno a él, nuestra cocina utiliza todos sus elementos, destacamos los ricos embutidos y conservas (que nacen de la tradicional "matanza" y servían para pasar los días de recio invierno) y sobre todo el sabrosísimo jamón curado a los aires serranos de nuestros municipios y cuidado con paciencia y esmero, y que en los pueblos de Teruel se elabora con Denominación de Origen. La cecina, pierna de toro (aunque también se elabora de cabra) sigue el mismo procedimiento de elaboración que el jamón, curada con los aires serranos, es muy corriente en nuestra gastronomía y goza de una merecida fama por su peculiar aroma y sabor.
Los quesos son otro de los productos que aquí tienen especial relevancia; desde el famoso queso de Tronchón (elaborado con leche de oveja y cabra) que ya mencionó Cervantes en "El Quijote" y que se sigue elaborando de manera artesana en la población turolense del mismo nombre, pasando por los de Benassal, Catí o Sant Mateu, hasta pequeñas producciones artesanas en distintos municipios, que se van uniendo a esta gama de requesones, quesos frescos, curados o en aceite y que estamos seguros se adaptarán a los diferentes paladares.
Si importantes son los "platos fuertes" de la cocina del Maestrazgo turístico, no menos fundamental es la repostería de nuestra zona y el rico pan que es elaborado en nuestros hornos que en su mayoría funcionan siguiendo los usos artesanales. La repostería se arraiga en antiguas tradiciones, muchas de ellas herencia del pasado árabe, naciendo así los turrones, almendrados, "rossegons", cuajada ("collà"), almojábanas, "prims", flaons, tartas de almendra, pasteles ("pastissets") de cabello de ángel o boniato, etc.
Existe una antigua tradición vinícola en los municipios del Matarranya en la provincia de Teruel (Fuentespalda, Cretas y Valderrorres) y en la zona cercana a Sant Mateu, en la provincia de Castellon. Son vinos con cuerpo, afrutados, principalmente tintos (basados en la variedad "Garnatxa") que llegan hasta los 14º, ideales para complementar la recia gastronomía local. Los vinos son elaborados por cooperativas y pequeñas bodegas familiares que también producen unos vinos modernos. Algunos de ellos los podemos encontrar en los mejores restaurantes de España y son exportados al resto de Europa y Estados Unidos.
Caso aparte son las aguas de la zona, multitud de fuentes (muchas de ellas de carácter minero-medicinal) abastecen de agua a nuestros municipios e incluso algunas de ellas son comercializadas, como la de la Fuente en Segures (Benassal) y la Fuente de l'Avellà (Catí); ésta riqueza en aguas es también un atractivo añadido cuando no la razón principal para que los viajeros se detengan algunos días en estas tierras para disfrutar y aprovechar las propiedades de las mismas en los balnearios existentes.
Todo este bagaje gastronómico, del que aquí sólo hemos presentado unas pinceladas puesto que cada pueblo y cocinero pone en los platos que elabora su toque personal, se presenta en los municipios del Maestrazgo turístico en fondas, hoteles o restaurantes que día a día trabajan por cuidar este patrimonio y gustosamente ofrecerlo al viajero que se acerque hasta ellos para comprobar su buen hacer ante los fogones, seguros que en ellos siempre encontrará una excelente relación calidad precio que sin duda le hará repetir la agradable experiencia de encontrarse con este mundo gastronómico del que los municipios que integran la Mancomunidad Turística del Maestrazgo se sienten tan orgullosos de poseer.


 

 

El Maestrazgo basa su gastronomía en ingredientes naturales cocinados de una manera tradicional





Play Stop